“ARMA DE DOBLE FILO” – Berrinches Arancelarios Comerciales y Muros Ideológicos sin Bases.

CasanariPRENSA

mayo 2, 2025

Diariamente en los medios masivos de comunicación corporativos-comerciales, existe una tendencia de comunicar de forma alarmista y apocalíptica, las decisiones del actual Presidente de los Estados Unidos (Donal Trump), quien es un ser humano que obedece al mercantilismo capitalista que va en declive, un capitalismo que no fue capaz de generar “el estado de bienestar para todos”, pero caso contrario si lo generó para unos pocos, el cual como sistema va de fracasó en fracaso por ende vemos que el estado de China prospera ante la debacle estadounidense.

En este breve ensayo se analiza las causas y consecuencias de esta guerra comercial, y se evalúa las implicaciones para la economía global mediante un punto de vista económico y político, donde se examinan las medidas proteccionistas implementadas por ambos países partiendo de los hechos históricos y así poder resolver los siguientes interrogantes ¿Será que la guerra comercial Gringa – China beneficia o perjudica al consumidor del mundo actual en su economía?; y por ende como espectadores beneficiados y perjudicados se puede determinar ¿quién va ganando la guerra en la imposición de aranceles comerciales hasta hoy?.

Por ello es de suma importancia  afianzar los referentes históricos e ideológicos del  ¿por qué se encuentra en la debacle “el reino comercial y poderío mundial” construido por los gringos?, asumir los conceptos expresados por Willy Grotty el cual hace referencia a que:

Tras la caída del Muro de Berlín en 1989 y la desintegración de la Unión Soviética en 1991, Estados Unidos creyó haber llegado al final de la historia. Fukuyama así lo aseguró. La Guerra Fría terminó sin disparar una sola bala en su última batalla y la fe en el mercado como instrumento de redención global se convirtió en doctrina.

En ese mundo unipolar, Washington impuso condiciones, exportó valores, invadió naciones, dictó sentencias y diseñó la globalización a su medida. Entre tanto, en 1999, aviones de la OTAN bombardearon por “error” la embajada de China en Belgrado.

Beijing no alzó la voz. Ni una guerra, ni un veto. En vez de venganza, optó por la táctica milenaria del Arte de la Guerra de Sun Tzu: reposicionarse en silencio.

China acogió la deslocalización de fábricas occidentales (norteamericanas) en sus cantones con una mezcla de humildad estratégica y visión de largo plazo. No fue una rendición, sino una inmersión: aceptó su rol como maquiladora o fábrica del mundo, toleró condiciones laborales que habrían escandalizado a cualquier sindicato europeo y convirtió sus ciudades en talleres de ensamblaje de la modernidad.

Pero no lo hizo por docilidad: lo hizo para aprender. Miles de ingenieros chinos se formaron en universidades estadounidenses mientras sus padres ensamblaban iPhones.

Cuando en 2001 China entró a la OMC, ya no era solo una nación emergente: era una potencia latente, afinando sus motores. (Grotty, 2025).

Desde luego se puede colegir entonces que la guerra moderna comercial entre Estados Unidos y China comenzó en 2018, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “impuso aranceles a las importaciones de acero y aluminio procedentes de China”[1] igualmente “China respondió con aranceles a las importaciones de productos estadounidenses, lo que desencadenó una serie de medidas proteccionistas por ambos lados”[2]

La guerra comercial entre Estados Unidos y China gira alrededor del déficit comercial entre ambos países. Según el Departamento de Comercio de Estados Unidos, “el déficit comercial con China alcanzó los 419.000 millones de dólares en 2020”[3]. Además, “Estados Unidos ha acusado a China de prácticas comerciales desleales, como el robo de propiedad intelectual y la subvención de empresas estatales”[4]

Para entrar a dilucidar y resolver de forma sencilla la pregunta inicial ¿Será que la guerra comercial Gringa – China beneficia o perjudica al consumidor del mundo actual en su economía?

Es un hecho real que el aumento de los aranceles impuestos por ambos países de forma reciproca han elevado los costos de producción y han sido trasladados a los consumidores en forma de precios más altos lo cual afecta la producción y la exportación de bienes, lo que ha reducido la oferta y ha aumentado los precios por ende la guerra comercial ha generado incertidumbre en los mercados financieros y ha afectado la confianza de los inversores, lo que ha llevado a una mayor volatilidad en los mercados.

Pero como toda acción económica tiene su reacción (fortalezas y amenazas) las  anteriores fueron las debilidades pero en las fortalezas o ganancias que benefician al consumidor se encuentra que la guerra comercial, ha llevado a algunas empresas a diversificar su producción y a buscar nuevos mercados, lo que podría beneficiar a los consumidores en el largo plazo y a fijarse en la inversión en la producción local por parte de algunas empresas en los países que no están afectados por los aranceles, lo que podría beneficiar a los consumidores en esas naciones.

En suma se puede concluir para absolver esté primer interrogante que los consumidores en ambos países han sido afectados negativamente por la guerra comercial por que han tenido que pagar precios más altos por los bienes importados y al unísono los consumidores de otros países pueden haberse beneficiado de la guerra comercial porque han podido acceder a bienes más baratos o de mejor calidad debido a la diversificación de la producción y la inversión en la producción local, pero quien lo creería en el manejo de macroeconomía mundial, los consumidores de bajos ingresos son los más afectados negativamente de manera desproporcionada porque gastan una mayor proporción de sus ingresos en bienes básicos.

Pero se debe analizar de la guerra arancelaria desatada por el gobierno “yanque” ¿quién va ganando la guerra en la imposición de aranceles comerciales hasta hoy?.

La guerra comercial entre Estados Unidos y China sigue en curso, con ambos países imponiendo aranceles significativos a los productos del otro. Aunque es difícil determinar quién “gana” en esta situación, podemos analizar algunos indicadores clave.

La economía estadounidense tiene una gran influencia global y una fuerte capacidad para imponer aranceles a los productos chinos pero esta guerra comercial ha generado incertidumbre económica y ha afectado negativamente a algunas industrias estadounidenses; mientras que China ha demostrado una gran capacidad para responder a los aranceles estadounidenses y ha mantenido un crecimiento económico sólido pero China posee una gran cantidad de bonos del tesoro estadounidense, lo que le da una influencia significativa en la economía norteamericana ¹.

Porque lo que sí es claro y salta a la vista es el gran impacto económico de ésta guerra comercial ha afectado negativamente a la economía global, generando incertidumbre y aumentando los precios de los bienes y ambos países han sufrido pérdidas económicas significativas “debido a la reducción del comercio bilateral y el aumento de los costos de producción según un estudio de la Universidad de California, Berkeley” [5]

Según un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI), “la guerra comercial podría reducir el crecimiento económico global en un 0,5% anual” [6] Además, la guerra comercial ha afectado negativamente el comercio internacional y ha llevado a una mayor fragmentación de la economía global [7].

Finalmente y a manera de conclusión para resolver la guerra comercial entre Estados Unidos y China, no es por intermedio de aranceles que se remplazaran las fábricas cerradas, ni las promesas proteccionistas sustituirán a los empleos que volaron al otro lado del “charco” al referirse al Océano Pacífico, el reto en la actualidad es repatriar las industrias norteamericanas, lo cual no es muy fácil, porque ahora están afianzadas las cadenas de valor y  las costumbres comerciales son difícil de cambiar tan rápido como se desea,  lo cual demuestra que el mundo cambió y el Nuevo Orden Económico Mundial emergió.

Una posible solución no muy posible, es “la negociación de un acuerdo comercial que aborde las preocupaciones de ambos países”[8]. Además, es importante que ambos países trabajen juntos para promover el libre comercio y reducir las barreras comerciales[9].


[1] Autoridad Aduanera de Estados Unidos. (2018). Tarifas sobre el acero y el aluminio.

[2] Ministerio de Comercio de China. (2018). China impone aranceles a las importaciones de productos

 estadounidenses.

[3] Departamento de Comercio de Estados Unidos. (2021). Déficit comercial con China.

[4] (Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, 2020).

[5] López Peña,  K. A.;   Vega  Mora, R. (2019). La economía de la guerra comercial entre Estados Unidos y

   China. Revista de Perspectivas Económicas. Universidad de Costa Rica. 34(2), 1-24

[6]  FMI. (2020). Perspectivas de la economía mundial: El gran confinamiento.

[7] Organización Mundial del Comercio. (2020). Informe sobre el comercio mundial 2020.

[8] Bergsten, C. F. (2020). La guerra comercial entre Estados Unidos y China: un marco para su resolución. Instituto Peterson de Economía Internacional.

[9] Evenett, S. J. (2020). La guerra comercial entre Estados Unidos y China: Un análisis de la evidencia. Revista de Economía Internacional. 123, 103-115.

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